Víctor Barrera
1. Desde siempre la función del maestro ha estado poco valorada, por no decir, menospreciada: ¿Qué “chiste” tiene pararse frente a un grupo y tener “muchas vacaciones” y “tiempo “libre”?, se dice… La sociedad exige pero el sistema no responde de la misma manera, especialmente en el tema económico. Incluso se piensa que ser maestro es una especie de “premio de consolación”, pues no falta algún conocido te diga, como fue mi caso: “¿Qué está muy difícil la industria? ¿No la hiciste o por qué eres maestro?”
2. Hoy los tiempos no son
los mismos. La sociedad se ha vuelto muy compleja. Los estudiantes de la
actualidad están influenciados una gran cantidad de factores, que no siempre son
positivos: internet, celular, sociedad consumista y de rápida obsolescencia que
exige que todo sea rápidamente sustituido. Incluso el maestro hoy se enfrentada
a situaciones de peligro directa o indirectamente. Es en estas condiciones que el
trabajo docente se convierte en una labor titánica, en ocasiones frustrante y a veces su labor se vuelve quasi apostólica
3. El lado oscuro también está
presente con la presencia de su majestad El Ego. Hay docentes que no deberían
estar frente a un grupo. Influyen en aspectos clave de una persona: La mente
del niño, la mente del joven. Han llegado a un espacio que quizá les resulta
cómodo, sin ninguna responsabilidad y como alguien me dijo: “Sólo esperando
la jubilación”. No es válido, ni ético, brindar a un estudiante, menos de lo que
recibieron cuando el profesor era alumno. El trabajo docente no es para todos
4. Hay 3 tipos de profesores: De Ocasión, de Vocación y de Convicción.
El profesor de Ocasión,
es docente porque no encontró otro trabajo, pero además ni gusta de ese trabajo,
ni quiere esforzarse y exige un respeto que él nunca otorga.
El profesor de Vocación,
es un docente que de manera natural, intuitiva y sin previo curso pedagógico alguno, sabe cómo
enseñar y se preocupa legítimamente por sus alumnos.
El profesor de Convicción,
está consciente de su falta de formación pedagógica y actúa en consecuencia, Se
prepara en el área, lee sobre el tema, se actualiza constantemente, invierte tiempo
y esfuerzo en su formación como docente, está dispuesto a ayudar a sus
estudiantes y los acompaña en su proceso de aprendizaje
5. Un profesor consciente puede ser exigente, pero no, autoritario. Un profesor exigente demanda de sus estudiantes eso
que sabe que tienen la preparación para lograrlo; un profesor autoritario
demanda de sus estudiantes, sumisión y pide a sus estudiantes resultados que ni
él mismo lograba cuando era estudiante y quizá ni siquiera como profesor
6. El trabajo docente es una
función de servicio. No es un espacio para cultivar el ego o satisfacer las
limitaciones morales o psicológicas del profesor. El trabajo docente es para
ayudar a sus estudiantes, no para estorbarles en su aprendizaje. Es válido
equivocarse, porque el maestro es también un ser humano en evolución. La clave
es ajustar el rumbo y darse cuenta que a veces sus estudiantes, son sus mejores
maestros. ”El que no vive para servir, no sirve para vivir”, diría la madre Teresa
de Calcuta
7. Los estudiantes no son un
apéndice del profesor: No significa que “todo” lo que sabe un alumno se lo deba
a su maestro. Cada estudiante genera su propio camino y el profesor es sólo un breve
acompañante del proyecto de vida de ese estudiante. Así que carece de sentido que
un maestro vea a una persona como un “eterno” alumno. ”El objetivo del maestro
es volverse inútil”, diría Nietzsche
8. Ser profesor es un hecho meramente circunstancial. No significa necesariamente que sea más
inteligente, ni más diestro. Sólo se trata de un maestro que por razones de
tiempo estuvo momentáneamente a cargo del aprendizaje de un alumno.
9. El aprendizaje es dinámico. Tuve el privilegio que tres
de mis ex alumnos fueran mis profesores en la maestría. Una experiencia muy
agradable para mí. Una prueba más que el conocimiento no es vertical, que se
mueve de forma impredecible. Que vale la pena hacer un esfuerzo en todos
sentidos, porque quizá estás ayudando a alguien que más adelante se convertirá
en tu maestro, o en maestro de tus hijos o nietos
10. Nadie está obligado a lo imposible, menos los docentes. Se trata que en las condiciones que le tocó vivir a un maestro, haga un trabajo con un esfuerzo razonable, sin dañarse, pero tampoco sin consentirse. No se trata de ser conformista, pero tampoco que genere un ambiente tal en su persona, familia que le afecte irreversiblemente
*VB*


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